Planta protagonista del mes de Abril
La ultramoderna Zantedeschia
La cala y el Zen
No hay muchas plantas de interior que puedan mostrar tantos aspectos diferentes: convencional, mística y contemporánea; todo eso y mucho más es la cala o zantedeschia. Elegante y con clase pero que al mismo tiempo mantiene el misterio hasta la misma punta de su espata.
Suave como el terciopelo.
Su estilizado cáliz convierte a la cala o zantedeschia, también conocida como lirio de agua, en una planta a la moda y aspecto ultramoderno. Al mismo tiempo es fácil imaginársela como un profesor de yoga elegante y tranquilo. Sus enormes y suaves brácteas son lo primero que capta la atención, pero sus flores de verdad se hallan en el alargado espádice situado dentro del cáliz. La planta se puede encontrar en varios colores como el blanco, el amarillo, el naranja y el lila, aunque también existen variedades de un increíble violeta intenso. El cáliz tiene el tacto del terciopelo y sus puntas pueden ser afiladas o redondeadas, dependiendo de la variedad. Sudáfrica es el lugar del mundo donde se encuentra el mayor hábitat natural de calas.
Un momento de meditación
La cala es una planta de interior que tiene más cosas que ofrecer de las que te puedes imaginar. Sus flexibles y verdes hojas ayudan a purificar el aire de las casas y si empiezan a marchitarse, te indican con claridad que la planta tiene sed. La original forma del cáliz recuerda a un mandala natural, por el cual la mente se desliza hacia el interior alcanzando un estado de meditación profunda. Posteriormente, la mente apaciguada resurge de nuevo proporcionando a la cala su propio equilibrio y armonía.
Alegre compañera de piso
Lugar idóneo: con buena iluminación, aunque sea directamente del Sol.
Temperatura ideal: 12-25ºC.
Cómo cuidarla: en tierra de maceta bien suelta, con un alto contenido de humus y que se mantenga siempre ligeramente húmeda. Si se coloca en un lugar soleado, la planta perderá humedad rápidamente, por lo que se hará necesario regarla con frecuencia. La cala prosperará en una terraza durante el verano, pero en otoño, cuando la planta ya no esté floreciendo y sus hojas comiencen a amarillear, deja de regarla y guárdala en algún lugar fresco a salvo de heladas. En primavera, despierta la planta colocándola en un lugar más cálido, y comienza a regarla de nuevo.
Unos buenos consejos: la cala te hará saber enseguida si hay algún problema: se marchitará si la tierra está demasiado húmeda o decaerá si está demasiado seca. Pero si corriges la deficiencia y le das tiempo de descanso la planta tendrá posibilidad de recuperarse.
A que no lo sabías...
Las sensuales curvas de sus espatas convierten a la cala en una planta predilecta de artistas y fotógrafos. Por eso resulta una de las plantas más fotografiadas o pintadas de todas las épocas y es posible encontrarla en todo tipo de campañas de publicidad, desde automóviles a lencería. Los cuadros más famosos de esta flor son, seguramente, los de Georgia O’keeffe. La cala sin duda ha excitado nuestra imaginación a lo largo de los siglos: en la antigua Roma, la flor simbolizaba la noche del solsticio de invierno, momento a partir del cual los días comienzan a hacerse más largos. Los aristócratas de la era victoriana usaban las calas para enviar mensajes secretos, y en diversas épocas, por lo general, la planta ha simbolizado la pureza y la inocencia. Dejemos, pues, para Freud la tarea de ver sólo la parte erótica de esta elegante, exótica y evocadora planta de interior.
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